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Segunda Edición ..... Era un excéntrico. Le ponía nombre de personajes a cada parte de su cuerpo.
2da. Edición
Para Opus 94
PRESENTACIÓN
4 AGOSTO 2012
ÁGORA NAUCALLI

Era un excéntrico. Le ponía nombre de personajes a cada parte de su cuerpo.

Título: El Heptafonólogo
Autor:
Roberto López Moreno.
ISBN: 978-968-9462-04-0
http://www.aladeavispa.com

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En Roberto López Moreno siempre hay ritmo, juegos de palabras, (incluso palabras creadas por el autor), que nos hacen descubrir posibilidades en el lenguaje, haciendo de la lectura algo verdaderamente delicioso.

 

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El Heptafonólogo reúne cuentos cuyo eje es, en todas y cada una de sus páginas, la música. Porque la música lo cura todo y aunque parezca que Roberto ha querido hacer cuentos con la música, descubrimos poco a poco que los textos que conforman El Heptafonólogo son, en conjunto, música hecha cuentos.

EL CAMINANTE

Era un excéntrico. Le ponía nombre de personajes a cada parte de su cuerpo. Así… a una de sus piernas le llamó Handel; a la otra, Vivaldi. Así… echó a caminar por el mundo.

EL HEPTAFONÓLOGO

Su odio hacia la música era tal, que en alarma plena tuvieron que llevarlo a consulta con el heptafonólogo; fue conducido directamente a la sección de urgencias. Su aspecto era más que tétrico. Lo hospitalizaron de emergencia. Después de varios días de auscultación, el diagnóstico fue... que agotados los recursos de la ciencia formal, la única opción posible para salvar al enfermo era un tratamiento intensivo con base en principios mágicos, que en el ábrara de los siglos habían creado los antiguos hechiceros para curar las almas y que –nadie lo sabía– en sus lejanos y extraños idiomas, significaban la palabra... Música.

LOS SILENCIOS QUE MÁS VALEN

A Anastasia Guzmán

El maestro de guitarra del pueblo, era dueño de un perico prodigioso. El animalito, aposentado sobre un aro de equilibrios poseía el don de repetir palabra por palabra lo que escuchaba en torno suyo. Asuntos asombrosos de la naturaleza. Pero fue un 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, cuando el empeñoso mentor descubrió otro de los asombrosos prodigios de aquel su emplumado parlachín. Sucedió que esa vez, el maestro estaba estudiando, por primera vez, una sonataria de dificultades juliocesarolivescas. Y entonces… ¡lo nunca visto!, el perico, empezó a repetir, maravillante, nota por nota, lo que el encordado doctamente le dictaba hasta que en un momento del musical discurso se escuchó una nota falsa, luego un sonorísimo: “me carga la ch…” y después… el silencio…


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